¿Cómo es Mallorca en febrero? Clima, actividades y lo que debes saber antes de ir
Febrero en Mallorca no es el mes de playas abarrotadas ni de terrazas llenas de copas de vino, pero tampoco es un desierto vacío. Si piensas que la isla se duerme en invierno, te equivocas. Aquí, el sol todavía aparece, la gente sigue viviendo su rutina, y hay cosas que solo se experimentan cuando los turistas se han ido. Es el mes perfecto para quienes buscan tranquilidad, autenticidad y un clima que no te obliga a llevar abrigo de invierno.
El clima en febrero: más frío, pero aún con sol
En febrero, las temperaturas en Mallorca oscilan entre los 8°C y los 17°C. Por la mañana, puedes necesitar una chaqueta ligera, especialmente si estás cerca del mar o en las sierras. Pero al mediodía, con el sol alto, muchas personas andan en camiseta. La humedad es baja y las lluvias son escasas: apenas 4 o 5 días lluviosos al mes, y casi nunca llueve todo el día. Es más seco que muchas ciudades del norte de España en primavera.
El mar sigue siendo frío, alrededor de 14°C, así que nadar no es para todos. Pero si te gusta el baño de invierno, hay valientes que lo hacen en Port de Sóller o en Cala d’Or. Lo que sí puedes hacer es caminar por la costa sin multitudes. Las rutas del senderismo, como la de la Serra de Tramuntana, están despejadas. Puedes subir hasta el mirador de Lluc o bajar por el Camí de Cavalls sin cruzarte con más de cinco personas en una hora.
Qué hacer en Mallorca en febrero: menos turistas, más autenticidad
Los grandes hoteles de playa cierran sus piscinas y muchos restaurantes reducen sus horarios. Pero eso no significa que no haya vida. Al contrario: los mercados locales están más vivos. En Palma, el Mercat de l’Olivar huele a naranjas frescas, queso de cabra y pan recién horneado. Los pescadores venden sardinas del día, y los agricultores de Binissalem ofrecen vino tinto joven, aún con cuerpo y sin filtrar.
Las fiestas locales son otra razón para ir. El 2 de febrero se celebra la Festa de la Candelaria en muchos pueblos. En Sóller, los vecinos llevan velas encendidas por las calles, y en Pollença, hacen una procesión con música tradicional. No son eventos masivos, pero sí auténticos. Si te gusta la cultura, es tu momento.
Los museos y monumentos están vacíos. El Palau de l’Almudaina, la Catedral de Santa María o el Museu de Mallorca en Palma te los puedes recorrer sin empujones. Puedes quedarte 45 minutos frente a una pintura de Miquel Barceló sin que nadie te pida que te muevas. El precio de las entradas es el mismo, pero la experiencia es completamente distinta.
Los mejores pueblos para visitar en febrero
Si quieres escapar del ruido, algunos pueblos son ideales en febrero:
- Deià: Un pueblo de montaña con vistas al mar, donde los artistas y escritores aún viven. Las calles empedradas están quietas, y los cafés tienen chimeneas.
- Fornalutx: Ganador del premio al pueblo más bonito de España varias veces. En febrero, las flores de primavera ya empiezan a asomar, y no hay coches que te bloqueen las fotos.
- Valldemossa: Conocido por el monasterio donde Chopin pasó el invierno de 1838. La biblioteca del monasterio guarda partituras originales, y el silencio aquí es casi sagrado.
- Alcúdia: Su muralla medieval está despejada, y puedes caminar por ella sin que te interrumpa un selfie stick.
En todos ellos, los dueños de los bares y tiendas te conocen si vas más de una vez. No te tratan como un número. Te preguntan cómo estás, te recomiendan un vino local o te invitan a probar una tarta de almendra recién hecha.
¿Vale la pena ir a la playa en febrero?
Las playas no están cerradas, pero sí vacías. Playa de Palma, Es Trenc o Cala Mondragó tienen arena limpia, agua fría y silencio. Si te gusta leer con el sol en la cara, sin ruido de música ni niños gritando, es tu playa ideal. Algunos hoteles de lujo, como el Hotel Es Princep o el Hotel Can Cera, mantienen sus terrazas abiertas y ofrecen desayunos con productos de la isla. Puedes tomar café en una hamaca con vistas al mar, y nadie te molesta.
No esperes que los chiringuitos estén abiertos. Pero sí puedes alquilar un coche y llevar tu propia comida. Muchos locales venden bocadillos de sobrasada, queso de flor y pan de cristal. Lo mejor: lo pagas 3 euros y lo comes en la arena, con el viento del norte soplando suavemente.
Paquetes turísticos en febrero: más baratos, más personalizados
Si buscas un paquete turístico, febrero es la mejor época del año para encontrar ofertas. Los hoteles bajan sus precios hasta un 60% respecto a julio. Un apartamento de dos habitaciones en Magaluf puede costarte 80 euros la noche, en lugar de 200. En Cala d’Or, un hotel de 4 estrellas con piscina climatizada y desayuno incluido puede estar en 120 euros por noche.
Además, los paquetes suelen incluir vuelos con compañías como Ryanair o Vueling, y muchos no tienen fechas fijas: puedes elegir cuándo ir dentro de un mes. Algunas agencias, como TUI o Jet2, ofrecen paquetes con excursiones opcionales: una visita a la Cueva de Campanet, una degustación de vinos en Binissalem o una ruta en bicicleta por la Serra de Tramuntana.
Lo que no encontrarás son paquetes con animación nocturna, fiestas en la playa o discotecas abiertas. Si eso es lo que buscas, no vengas en febrero. Pero si quieres descansar, caminar, comer bien y ver la isla como la viven los mallorquines, es el mes perfecto.
Lo que no debes olvidar
Hay algunas cosas que no puedes asumir:
- Algunos restaurantes cierran los lunes y martes. Llama antes de ir.
- Los autobuses tienen menos frecuencia. El horario de la línea 102 de Palma a Sóller puede ser cada 90 minutos.
- No todos los alquileres de coches tienen neumáticos de invierno. Pero no los necesitas: la isla no tiene hielo ni nieve.
- El Wi-Fi en algunos pueblos pequeños es lento. Lleva una guía impresa o descarga mapas offline.
Y sobre todo: no vengas con la mentalidad de verano. No traigas bañador como si fueras a nadar todos los días. Trae una chaqueta cortaviento, unas botas cómodas para caminar, y una libreta para anotar lo que descubres.
¿Es Mallorca en febrero para ti?
Si buscas sol, paz, comida de calidad y un lugar donde nadie te grita por la calle, sí. Si quieres fiesta, discotecas y multitudes, no. Febrero en Mallorca no es una versión barata del verano. Es otra isla. Una más tranquila, más real, más humana.
La gente que vuelve una y otra vez en febrero no lo hace por el clima. Lo hacen porque encuentran algo que no existe en ninguna otra época: el tiempo. El tiempo para respirar. El tiempo para mirar. El tiempo para recordar que un viaje no siempre tiene que ser ruidoso para ser memorable.
¿Se pueden visitar las cuevas de Mallorca en febrero?
Sí, las cuevas como la Cueva de Campanet, la Cueva de Artà o la Cueva de Llucmany están abiertas todo el año. El interior está calentado, y en febrero hay menos visitantes, así que puedes recorrerlas con calma. Algunas incluso tienen música ambiental y luces suaves que hacen la experiencia más íntima.
¿Hay fiestas importantes en Mallorca en febrero?
Sí, la principal es la Festa de la Candelaria, celebrada el 2 de febrero en pueblos como Sóller, Pollença y Manacor. También hay procesiones religiosas en algunos municipios, y en Palma se celebra el Día de San Blas con degustaciones de panes tradicionales. Son eventos pequeños, pero con mucha tradición local.
¿Vale la pena alquilar un coche en febrero?
Sí, especialmente si quieres explorar la Serra de Tramuntana o pueblos alejados. El alquiler cuesta entre 25 y 40 euros al día, y las carreteras están vacías. Puedes ir a lugares como Deià, Banyalbufar o Fornalutx sin hacer cola. No necesitas neumáticos de invierno: la isla no tiene nieve.
¿Qué ropa llevar a Mallorca en febrero?
Lleva ropa capa: camisetas, suéteres ligeros, chaqueta cortaviento y una bufanda. Por la noche, una chaqueta de lana es suficiente. No necesitas abrigo pesado. Los zapatos deben ser cómodos para caminar, porque muchas calles son empedradas. El bañador lo llevas por si quieres darte un chapuzón, pero no lo uses todos los días.
¿Hay supermercados abiertos en febrero?
Sí, los supermercados grandes como Mercadona, Lidl o Carrefour están abiertos todos los días, incluidos domingos. En los pueblos pequeños, hay tiendas de barrio que cierran por la tarde, pero abren por la mañana. Si quieres comprar vino, queso o pan artesanal, los mercados locales son tu mejor opción.