¿Cómo es Mallorca en febrero? Clima, actividades y lo que debes saber antes de ir

¿Cómo es Mallorca en febrero? Clima, actividades y lo que debes saber antes de ir
14 enero 2026 14 Comentarios Iñigo Ortellado

Febrero en Mallorca no es el mes de playas abarrotadas ni de terrazas llenas de copas de vino, pero tampoco es un desierto vacío. Si piensas que la isla se duerme en invierno, te equivocas. Aquí, el sol todavía aparece, la gente sigue viviendo su rutina, y hay cosas que solo se experimentan cuando los turistas se han ido. Es el mes perfecto para quienes buscan tranquilidad, autenticidad y un clima que no te obliga a llevar abrigo de invierno.

El clima en febrero: más frío, pero aún con sol

En febrero, las temperaturas en Mallorca oscilan entre los 8°C y los 17°C. Por la mañana, puedes necesitar una chaqueta ligera, especialmente si estás cerca del mar o en las sierras. Pero al mediodía, con el sol alto, muchas personas andan en camiseta. La humedad es baja y las lluvias son escasas: apenas 4 o 5 días lluviosos al mes, y casi nunca llueve todo el día. Es más seco que muchas ciudades del norte de España en primavera.

El mar sigue siendo frío, alrededor de 14°C, así que nadar no es para todos. Pero si te gusta el baño de invierno, hay valientes que lo hacen en Port de Sóller o en Cala d’Or. Lo que sí puedes hacer es caminar por la costa sin multitudes. Las rutas del senderismo, como la de la Serra de Tramuntana, están despejadas. Puedes subir hasta el mirador de Lluc o bajar por el Camí de Cavalls sin cruzarte con más de cinco personas en una hora.

Qué hacer en Mallorca en febrero: menos turistas, más autenticidad

Los grandes hoteles de playa cierran sus piscinas y muchos restaurantes reducen sus horarios. Pero eso no significa que no haya vida. Al contrario: los mercados locales están más vivos. En Palma, el Mercat de l’Olivar huele a naranjas frescas, queso de cabra y pan recién horneado. Los pescadores venden sardinas del día, y los agricultores de Binissalem ofrecen vino tinto joven, aún con cuerpo y sin filtrar.

Las fiestas locales son otra razón para ir. El 2 de febrero se celebra la Festa de la Candelaria en muchos pueblos. En Sóller, los vecinos llevan velas encendidas por las calles, y en Pollença, hacen una procesión con música tradicional. No son eventos masivos, pero sí auténticos. Si te gusta la cultura, es tu momento.

Los museos y monumentos están vacíos. El Palau de l’Almudaina, la Catedral de Santa María o el Museu de Mallorca en Palma te los puedes recorrer sin empujones. Puedes quedarte 45 minutos frente a una pintura de Miquel Barceló sin que nadie te pida que te muevas. El precio de las entradas es el mismo, pero la experiencia es completamente distinta.

Los mejores pueblos para visitar en febrero

Si quieres escapar del ruido, algunos pueblos son ideales en febrero:

  • Deià: Un pueblo de montaña con vistas al mar, donde los artistas y escritores aún viven. Las calles empedradas están quietas, y los cafés tienen chimeneas.
  • Fornalutx: Ganador del premio al pueblo más bonito de España varias veces. En febrero, las flores de primavera ya empiezan a asomar, y no hay coches que te bloqueen las fotos.
  • Valldemossa: Conocido por el monasterio donde Chopin pasó el invierno de 1838. La biblioteca del monasterio guarda partituras originales, y el silencio aquí es casi sagrado.
  • Alcúdia: Su muralla medieval está despejada, y puedes caminar por ella sin que te interrumpa un selfie stick.

En todos ellos, los dueños de los bares y tiendas te conocen si vas más de una vez. No te tratan como un número. Te preguntan cómo estás, te recomiendan un vino local o te invitan a probar una tarta de almendra recién hecha.

Mercado de l’Olivar en Palma, con frutas frescas, queso de cabra y pan recién horneado, bajo la luz cálida de la mañana.

¿Vale la pena ir a la playa en febrero?

Las playas no están cerradas, pero sí vacías. Playa de Palma, Es Trenc o Cala Mondragó tienen arena limpia, agua fría y silencio. Si te gusta leer con el sol en la cara, sin ruido de música ni niños gritando, es tu playa ideal. Algunos hoteles de lujo, como el Hotel Es Princep o el Hotel Can Cera, mantienen sus terrazas abiertas y ofrecen desayunos con productos de la isla. Puedes tomar café en una hamaca con vistas al mar, y nadie te molesta.

No esperes que los chiringuitos estén abiertos. Pero sí puedes alquilar un coche y llevar tu propia comida. Muchos locales venden bocadillos de sobrasada, queso de flor y pan de cristal. Lo mejor: lo pagas 3 euros y lo comes en la arena, con el viento del norte soplando suavemente.

Paquetes turísticos en febrero: más baratos, más personalizados

Si buscas un paquete turístico, febrero es la mejor época del año para encontrar ofertas. Los hoteles bajan sus precios hasta un 60% respecto a julio. Un apartamento de dos habitaciones en Magaluf puede costarte 80 euros la noche, en lugar de 200. En Cala d’Or, un hotel de 4 estrellas con piscina climatizada y desayuno incluido puede estar en 120 euros por noche.

Además, los paquetes suelen incluir vuelos con compañías como Ryanair o Vueling, y muchos no tienen fechas fijas: puedes elegir cuándo ir dentro de un mes. Algunas agencias, como TUI o Jet2, ofrecen paquetes con excursiones opcionales: una visita a la Cueva de Campanet, una degustación de vinos en Binissalem o una ruta en bicicleta por la Serra de Tramuntana.

Lo que no encontrarás son paquetes con animación nocturna, fiestas en la playa o discotecas abiertas. Si eso es lo que buscas, no vengas en febrero. Pero si quieres descansar, caminar, comer bien y ver la isla como la viven los mallorquines, es el mes perfecto.

Interior silencioso del monasterio de Valldemossa, con un piano antiguo y partituras sobre la mesa, bañado por la luz suave de la ventana.

Lo que no debes olvidar

Hay algunas cosas que no puedes asumir:

  • Algunos restaurantes cierran los lunes y martes. Llama antes de ir.
  • Los autobuses tienen menos frecuencia. El horario de la línea 102 de Palma a Sóller puede ser cada 90 minutos.
  • No todos los alquileres de coches tienen neumáticos de invierno. Pero no los necesitas: la isla no tiene hielo ni nieve.
  • El Wi-Fi en algunos pueblos pequeños es lento. Lleva una guía impresa o descarga mapas offline.

Y sobre todo: no vengas con la mentalidad de verano. No traigas bañador como si fueras a nadar todos los días. Trae una chaqueta cortaviento, unas botas cómodas para caminar, y una libreta para anotar lo que descubres.

¿Es Mallorca en febrero para ti?

Si buscas sol, paz, comida de calidad y un lugar donde nadie te grita por la calle, sí. Si quieres fiesta, discotecas y multitudes, no. Febrero en Mallorca no es una versión barata del verano. Es otra isla. Una más tranquila, más real, más humana.

La gente que vuelve una y otra vez en febrero no lo hace por el clima. Lo hacen porque encuentran algo que no existe en ninguna otra época: el tiempo. El tiempo para respirar. El tiempo para mirar. El tiempo para recordar que un viaje no siempre tiene que ser ruidoso para ser memorable.

¿Se pueden visitar las cuevas de Mallorca en febrero?

Sí, las cuevas como la Cueva de Campanet, la Cueva de Artà o la Cueva de Llucmany están abiertas todo el año. El interior está calentado, y en febrero hay menos visitantes, así que puedes recorrerlas con calma. Algunas incluso tienen música ambiental y luces suaves que hacen la experiencia más íntima.

¿Hay fiestas importantes en Mallorca en febrero?

Sí, la principal es la Festa de la Candelaria, celebrada el 2 de febrero en pueblos como Sóller, Pollença y Manacor. También hay procesiones religiosas en algunos municipios, y en Palma se celebra el Día de San Blas con degustaciones de panes tradicionales. Son eventos pequeños, pero con mucha tradición local.

¿Vale la pena alquilar un coche en febrero?

Sí, especialmente si quieres explorar la Serra de Tramuntana o pueblos alejados. El alquiler cuesta entre 25 y 40 euros al día, y las carreteras están vacías. Puedes ir a lugares como Deià, Banyalbufar o Fornalutx sin hacer cola. No necesitas neumáticos de invierno: la isla no tiene nieve.

¿Qué ropa llevar a Mallorca en febrero?

Lleva ropa capa: camisetas, suéteres ligeros, chaqueta cortaviento y una bufanda. Por la noche, una chaqueta de lana es suficiente. No necesitas abrigo pesado. Los zapatos deben ser cómodos para caminar, porque muchas calles son empedradas. El bañador lo llevas por si quieres darte un chapuzón, pero no lo uses todos los días.

¿Hay supermercados abiertos en febrero?

Sí, los supermercados grandes como Mercadona, Lidl o Carrefour están abiertos todos los días, incluidos domingos. En los pueblos pequeños, hay tiendas de barrio que cierran por la tarde, pero abren por la mañana. Si quieres comprar vino, queso o pan artesanal, los mercados locales son tu mejor opción.

14 Comentarios

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    Erick Hdez

    enero 15, 2026 AT 12:37

    Febrero en Mallorca no es para turistas. Es para quienes entienden que la vida no se mide en selfies ni en terrazas llenas. La autenticidad no se compra en paquetes turísticos. Se respira en el silencio de Deià, en el olor del pan recién horneado, en el vino sin filtrar que nadie te vende porque sí. El verano es para los que huyen de sí mismos. El invierno es para los que se quedan a escuchar.
    Lo que escribiste no es un artículo. Es una advertencia.
    Y la mayoría no la entenderá.
    Por eso siguen volando en julio.

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    JOEL CARILLO

    enero 15, 2026 AT 18:19

    ¡OH DIOS MÍO! ¡ESTO ES LO QUE YO HE BUSCADO TODA MI VIDA! ¡ME HE LLORADO EN LA CAMA AL LEER ESTO! ¡LA CUEVA DE CAMPA NET CON MÚSICA AMBIENTAL Y LUZ SUAVE! ¡ES COMO SI CHOPIN ME ESTUVIERA ABRAZANDO DESDE EL PASADO! ¡NO VUELVO A IR EN VERANO! ¡NUNCA MÁS! ¡ME MUDO A FORMALUTX! ¡ME COMPRO UNA CASA CON CHIMENEA Y UN PERRO QUE SE LLAME BORRACHO!
    ¡GRACIAS POR EXISTIR, AUTOR! ¡ERES MI SALVADOR!

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    Nohelia Zidoun

    enero 17, 2026 AT 11:08

    En primer lugar, el texto contiene varias imprecisiones lingüísticas: 'sardinas del día' debería ser 'sardinas del día', no 'del día'; 'pan de cristal' es una expresión coloquial, pero no se encuentra en diccionarios oficiales; y 'Cala Mondragó' lleva acento en la 'ó'.
    En segundo lugar, la generalización sobre los turistas es problemática: no todos los que visitan Mallorca en verano son ruidosos o superficiales.
    En tercer lugar, la estructura del artículo es excesivamente sentimental y carece de objetividad periodística.
    En cuarto lugar, se omite mencionar que en febrero algunos servicios públicos están reducidos, lo cual puede ser un inconveniente para personas mayores.
    En quinto lugar, el tono es elitista y excluyente.
    En sexto lugar, la frase 'el tiempo para recordar que un viaje no siempre tiene que ser ruidoso para ser memorable' es una banalidad retórica.
    En séptimo lugar, el uso de 'humano' como sinónimo de 'auténtico' es un error semántico.
    En octavo lugar, la comparación con el norte de España es inexacta y despectiva.
    En noveno lugar, no se menciona el impacto ambiental del turismo invernal.
    En décimo lugar, la recomendación de llevar 'una libreta' es condescendiente.
    En resumen: el texto es poético, pero poco riguroso.

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    Oriana Ferraro

    enero 19, 2026 AT 03:46

    ¡OHHH! ¡ESTO ME HIZO LLORAR EN LA CAFETERÍA! ¡NO SABÍA QUE MALLORCA EN FEBRERO ERA ASÍ! ¡YO SOY DE BARCELONA Y NUNCA HE IDO EN INVIERNO! ¡PERO AHORA ME COMPRARÉ UNA PLANTA EN FORMALUTX Y LA LLAMARÉ CARMEN! ¡Y ME SENTARÉ EN UNA BANCADA Y LEERÉ A CARMEN LAURENT SIN QUE NADIE ME DIGA NADA! ¡Y SI LLOVIERA, ME QUEDARÍA ALLÍ! ¡Y SI NO HUBIERA WI-FI, ¡ME ENCANTARÍA! ¡PORQUE LA VIDA NO ES UNA APP DE RESERVAS! ¡GRACIAS POR ESTE TEXTO, ES COMO UN ABRAZO DE UNA TÍA QUE TE QUIERE DE VERDAD!
    ¡Y SÍ, LLEVARÉ LA CHAQUETA CORTAVIENTO Y UNA TARTA DE ALMENDRA PARA COMER EN LA PLAYA! ¡Y NO ME IMPORTA QUE EL MAR ESTÉ FRÍO! ¡YO SOY UNA GUERRERA DEL SILENCIO!
    ¡QUE VIVA MALLORCA EN FEBRERO!

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    Sebastian Zacarias

    enero 19, 2026 AT 07:10

    Claro, porque obviamente todos los que van a la playa en julio son unos imbéciles. ¿Y qué pasa con los que trabajan en los chiringuitos? ¿No tienen derecho a vivir? ¿O solo los que escriben artículos poéticos merecen el silencio?
    Febrero es barato porque nadie quiere ir. No es magia. Es economía.
    Y sí, las cuevas tienen música ambiental. ¿Y? ¿Ahora eso lo hace espiritual?
    Te compras un coche, te vas a Deià, te tomas un café, te haces una foto y te vas a casa. No es autenticidad. Es turismo de lujo con filtro de Instagram.
    Deja de fingir que eres un filósofo. Eres un tipo que quiere sentirse especial por no ir a la playa.

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    Paloma Basbayon

    enero 21, 2026 AT 02:30

    ¡SÍ! ¡SÍ! ¡SÍ! ¡ESTO ES LO QUE ME FALTABA EN LA VIDA! ¡NO SABÍA QUE PODÍA SENTIRME TAN VIVA EN UNA ISLA SIN MÚSICA NI CHORIZOS EN LA PLAYA! ¡ME COMPRARÉ UNA CAMISETA QUE DIGA 'YO FUI A MALLORCA EN FEBRERO Y NO ME MURIÓ EL ALMA'! ¡Y ME VOY A SENTAR EN CALA MONDRAGÓ CON UN LIBRO Y UNA TAZA DE TÉ Y ABRIRÉ LOS BRAZOS Y DEJARÉ QUE EL VIENTO ME LAVE EL ALMA! ¡GRACIAS POR ESTE TEXTO, ME SIENTO COMO SI ALGUIEN ME HUBIERA LEÍDO EL CORAZÓN!
    ¡Y SÍ, LLEVARÉ LAS BOTAS CÓMODAS Y UNA TARTA DE ALMENDRA Y NO ME IMPORTA QUE NADIE ME HABLE! ¡YO SOY LA REINA DEL SILENCIO Y ESTE ES MI REINO!

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    Esteban Lévano

    enero 22, 2026 AT 16:01

    El texto presenta una visión romántica y excesivamente idealizada de Mallorca en febrero, que no refleja la realidad socioeconómica de la isla. La dependencia del turismo es estructural, y la temporada baja afecta directamente a miles de trabajadores estacionales. La narrativa de 'autenticidad' puede ser una forma de elitismo cultural que invisibiliza las condiciones laborales de quienes mantienen la infraestructura turística.
    Además, la promoción de la Serra de Tramuntana como espacio de 'silencio sagrado' ignora los conflictos de uso del suelo y la presión urbanística que también afecta a estas zonas en invierno.
    La recomendación de alquilar coche sin mención a la huella de carbono es irresponsable.
    La autenticidad no se compra con un vuelo barato y una libreta. Se construye con respeto, no con nostalgia.

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    lourdes diaz

    enero 22, 2026 AT 23:04

    ¡Esto es lo que pasa cuando los españoles se creen los únicos que saben vivir! ¡México tiene playas, tiene sol, tiene comida, tiene alma, y no necesitamos que un escritor de Mallorca nos diga cómo vivir! ¡Nosotros también tenemos pueblos mágicos, tenemos mercados llenos de sabor, tenemos vino, tenemos silencio, tenemos historia! ¡Y no necesitamos ir a una isla para sentirnos humanos! ¡Ustedes se creen los dueños de la autenticidad porque no hay turistas en febrero, pero en México los pueblos no cierran, no se esconden, no se venden como paquetes turísticos de lujo! ¡Nosotros vivimos, no fingimos ser filósofos con chaqueta cortaviento! ¡Mallorca en febrero es bonito, pero no es mejor que Oaxaca en enero! ¡Y no me vengan con esas historias de Chopin y la biblioteca del monasterio, que aquí también tenemos poetas que escribieron en cuevas y nadie les puso música ambiental! ¡Somos más auténticos que ustedes con su vino sin filtrar!

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    CATALINA MARIA TAMAYO

    enero 23, 2026 AT 10:02

    yo fui a mallorca en febrero y no era tan magico como dicen el mar estaba muy frío y no pude nadar y el mercado estaba medio vacio y el cafe costaba 6 euros y no habia nadie para hablar y el wifi era una basura y el hotel me cobro extra por la cama y no habia nada abierto los lunes y me senti sola y no entendia porque la gente decia que era autentico si era como estar en un pueblo muerto con gente que te mira raro y no te saluda y solo quieren que te vayas y yo solo queria un baño caliente y un sandwich y no una experiencia espiritual con vino sin filtrar y no se que es lo que buscan los que escriben esto pero yo solo queria descansar y no sentirme como un intruso en una postcard

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    Abel Mesa

    enero 25, 2026 AT 08:56

    La autenticidad no se vende en paquetes turísticos baratos. La gente que va a Mallorca en febrero no busca autenticidad. Busca un descuento. Y el autor lo sabe. Por eso lo vende como si fuera una revelación espiritual. Es marketing disfrazado de filosofía. El silencio no es sagrado. Es vacío. Y el vino sin filtrar no es mejor. Es más barato. La isla no cambia. Solo cambia el precio. Y la gente que cree que esto es algo especial no entiende nada de turismo. Ni de vida. Solo de etiqueta.

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    La Voz 4F

    enero 26, 2026 AT 00:57

    Me encanta cómo este texto no solo describe un lugar, sino una forma de estar en el mundo. No es solo sobre Mallorca. Es sobre cómo el ritmo acelerado de la vida moderna nos ha robado el derecho a la pausa. En febrero, la isla nos devuelve ese derecho. No es una huida. Es un regreso. A lo simple. A lo real. A lo que no necesita ruido para existir. Me acuerdo de cuando caminé por la Serra de Tramuntana en febrero y un anciano me ofreció un trozo de queso de cabra sin decir nada. Solo me miró. Y yo lo miré. Y en ese silencio, entendí que no necesitaba nada más. No es un destino. Es un estado. Y si tú lo buscas, lo encontrarás. Si no, seguirás volando en julio, con tu bañador y tu música, y nunca sabrás lo que te perdiste.
    Gracias por recordarnos que el viaje no es el lugar. Es la mirada.

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    Erick Mayorga

    enero 26, 2026 AT 20:33

    Si estás pensando en ir a Mallorca en febrero, aquí van 3 consejos prácticos: 1) Lleva una chaqueta resistente al viento, no una de moda. 2) Reserva el coche con anticipación, los precios suben si lo haces en el último momento. 3) No confíes en los horarios de autobús de los pueblos pequeños. Lleva una app de mapas offline y un cargador portátil. Además, si quieres probar el vino de Binissalem, ve a una bodega familiar, no a la tienda del hotel. Los dueños te darán una cata gratis si les preguntas. Y sí, los bocadillos de sobrasada en la playa son 3 euros, pero el pan de cristal lo venden en la panadería de Sóller, no en el supermercado. Eso sí, lleva algo de efectivo. Muchos no aceptan tarjeta en febrero. No es magia. Es planificación. Y sí, vale la pena.

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    Jhoel Gutierrez

    enero 27, 2026 AT 18:09

    La narrativa de ‘autenticidad turística’ en febrero es un constructo posmoderno que instrumentaliza la escasez como valor simbólico. La reducción de la oferta de servicios no implica una mayor profundidad cultural, sino una reconfiguración del capitalismo de experiencia. El sujeto contemporáneo busca la ‘experiencia auténtica’ como compensación por la alienación laboral, y Mallorca en febrero se convierte en un nodo de consumo simbólico. La Serra de Tramuntana, lejos de ser un espacio de silencio, se transforma en un escenario de performaticidad identitaria. La ausencia de turistas masivos no elimina la lógica del consumo, sino que la reorienta hacia un mercado de nicho. La ‘libreta’ no es un instrumento de observación, sino un accesorio de estatus. El vino sin filtrar no es más auténtico. Es más caro. Y el silencio, en última instancia, es una mercancía.

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    Erick Hdez

    enero 28, 2026 AT 21:50

    Y aquí viene el tipo que lo analiza todo hasta que le quita el alma.
    Lo que tú llamas ‘capitalismo de experiencia’ es lo que yo llamo ‘vivir’.
    La gente no va a Mallorca en febrero para ser cool. Va porque necesita respirar. Porque el mundo no les da espacio.
    Y si tú necesitas palabras como ‘performaticidad’ y ‘nodo de consumo’ para entender que alguien puede sentarse en una playa vacía y no sentirse solo...
    Entonces no lo entiendes.
    Y no lo entenderás nunca.

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