¿Cuáles son los pueblos más bonitos cerca de Jaca? Guía completa para tu ruta por los Pirineos

¿Cuáles son los pueblos más bonitos cerca de Jaca? Guía completa para tu ruta por los Pirineos
6 enero 2026 1 Comentarios Iñigo Ortellado

Si estás buscando escaparte del caos y sumergirte en paisajes que parecen sacados de un cuento, los pueblos cerca de Jaca son tu mejor apuesta. No se trata solo de ver montañas, ríos y tejados de pizarra: es caminar por calles que han visto pasar siglos, oler el humo de las chimeneas en invierno, y escuchar el silencio que solo existe cuando nadie más está cerca. Jaca, con su fuerte medieval y su plaza de armas, es el punto de partida perfecto. Pero lo que realmente importa es lo que hay alrededor: pequeños pueblos que no están en las guías turísticas, pero que te quedan grabados en la memoria.

Ansó: el pueblo que respira historia

A solo 25 kilómetros de Jaca, Ansó es más que un pueblo: es una experiencia. Su casco antiguo, con casas de piedra y balcones de madera, se enrosca como una serpiente por la ladera del valle. Aquí, las puertas son altas para que no entre la nieve en invierno, y las ventanas pequeñas para conservar el calor. El río Ara pasa justo por debajo, y si caminas hasta la ermita de San Martín, verás cómo el sol se pone detrás de los picos del Posets, pintando el cielo de naranja y morado.

Ansó es famoso por su feria de ganado, que se celebra desde el siglo XIII, y por su pan de Ansó, hecho con harina de centeno y horneado en horno de leña. Prueba uno en la panadería de la plaza, y entenderás por qué los lugareños lo llaman "el pan que salva las jornadas". Si vienes en verano, no te pierdas la ruta hasta el lago de Tena, un trayecto de 5 kilómetros por sendero bien marcado que te lleva a un espejo de agua rodeado de pinos y marmotas.

Hecho: el pueblo que nadie encuentra, pero todos recuerdan

A 18 kilómetros de Jaca, por una carretera estrecha que se enrosca entre rocas, llegas a Hecho. No es grande, ni tiene tiendas de recuerdos, ni cafés con wifi. Pero tiene algo que no se puede comprar: autenticidad. Las casas están construidas con piedra de la montaña, y cada una tiene su nombre escrito en la fachada: "La Cabaña", "El Rincón", "La Casa del Abuelo".

En Hecho, la vida sigue un ritmo que no se ha alterado en 200 años. Los vecinos aún recogen la leche de las cabras al amanecer, y los niños juegan en la plaza mientras las abuelas tejen en bancos de madera. El pueblo es el punto de partida de la ruta al Refugio de Tella, una caminata de 7 kilómetros que atraviesa bosques de abetos y cruza un puente colgante sobre un torrente. Al final, el refugio te recibe con un caldo de cordero y una vista de los picos de la Sierra de Guara.

Si quieres dormir aquí, no busques hoteles. Busca casas rurales. La más famosa es "La Casona de la Vega", con camas de hierro, mantas de lana y una chimenea que nunca se apaga en invierno.

Torla-Ordesa: donde el valle se convierte en sueño

A 35 kilómetros de Jaca, por la carretera que serpentea hacia el Parque Nacional de Ordesa, está Torla-Ordesa. Este pueblo no es solo bonito: es un portal. Desde aquí, empieza la ruta más famosa de los Pirineos: el sendero del Cañón de Ordesa. Pero incluso si no caminas, vale la pena quedarse aquí.

Las calles de Torla están empedradas, y los edificios tienen balcones de madera con flores de geranios que caen como cascadas. El río Ara se estrella contra las rocas justo al lado del ayuntamiento, y el sonido no se va nunca. En julio, el mercado semanal se llena de queso de oveja, miel de montaña y embutidos curados al humo de encina. Prueba el queso de Ansó con una copa de vino tinto local: es como saborear la tierra misma.

Si te gusta caminar, la ruta a la Cola de Caballo es imprescindible. Son 12 kilómetros de ida y vuelta, pero el camino está bien señalizado y se puede hacer en 4 horas. Al final, el agua cae en cascada desde 200 metros de altura, y el aire se llena de gotas que te mojan la cara como un abrazo fresco.

Hecho en otoño, calles empedradas, ancianas tejiendo y niños jugando entre casas de piedra con nombres en las fachadas.

Bielsa: el pueblo que mira al cielo

A 40 kilómetros de Jaca, Bielsa se asienta como un mirador natural. Sus casas están pegadas a la ladera, y desde cualquier punto del pueblo, ves el Pico de los Tres Reyes, que parece un diente de león clavado en el horizonte. Es un lugar donde la gente habla en voz baja, como si temiera romper el silencio sagrado de las montañas.

Bielsa es el punto de partida para el Refugio de la Fueva, una caminata de 6 kilómetros que atraviesa prados de flores silvestres y pasos de roca donde los pastores aún llevan sus rebaños en verano. Aquí, no hay señal de móvil, y eso es lo mejor. En la plaza, la iglesia de San Pedro tiene una puerta de madera que data del siglo XI, y dentro, un retablo dorado que brilla con la luz de las velas.

Si vienes en otoño, no te pierdas la Fiesta de la Castaña. Los vecinos asan castañas en fogones de piedra, y todo el pueblo se reúne a cantar canciones tradicionales. No hay música electrónica, ni luces de neón. Solo el crujido del fuego y las voces que suben por la montaña.

Escó: el secreto bien guardado

A solo 15 kilómetros de Jaca, por un camino de tierra que parece olvidado, está Escó. Es el pueblo más pequeño de esta lista, pero quizás el más encantador. Tiene menos de 100 habitantes, y no hay ni un solo semáforo. Las casas están hechas de piedra y madera, y cada una tiene su huerto, su gallinero y su horno de pan.

El río Escó atraviesa el pueblo, y en verano, los niños saltan desde las rocas al agua. No hay bares, pero sí una casa que vende pan de Escó, hecho con harina de trigo de la zona y horneado en horno de leña. Lo pruebas, y te das cuenta de que no es pan: es historia en forma de masa.

La ruta más bonita parte desde aquí: un sendero de 3 kilómetros que sube hasta la Ermita de San Juan, en lo alto de una colina. Desde allí, ves Jaca en la distancia, el valle de la Ribagorza, y las montañas que se pierden en la niebla. Es el lugar perfecto para sentarte, tomar un bocadillo de queso y mirar cómo el sol se mueve por las cumbres.

¿Qué llevar en tu mochila para visitar estos pueblos?

Estos pueblos no son resorts. No hay tiendas de deportes en cada esquina. Así que si vas a caminar, prepara bien tu mochila:

  • Botas de senderismo con suela antideslizante: los caminos son de piedra y barro, y se resbalan fácilmente.
  • Chubasquero ligero: el clima en los Pirineos cambia en minutos. Puede hacer sol a las 10 y llover a las 12.
  • Agua y snacks: no todos los pueblos tienen tiendas. Lleva frutos secos, barras de cereales y al menos 1 litro de agua por persona.
  • Mapa físico: el GPS falla en los valles profundos. Lleva una hoja impresa del mapa del Parque Nacional de Ordesa.
  • Una cámara: no necesitas una profesional. Con un móvil basta. Pero asegúrate de que tenga batería cargada.
Torla-Ordesa al amanecer, río cascando junto al ayuntamiento, balcones con geranios y sendero que se pierde en la niebla.

¿Cuándo es el mejor momento para visitarlos?

De mayo a junio: las flores están en pleno esplendor, las temperaturas son suaves y los senderos están secos. Es la época perfecta para caminar sin sudar demasiado.

De septiembre a octubre: el verano se ha ido, el turismo ha bajado, y los colores de las hojas se vuelven dorados y rojos. Es el mejor momento para fotos y para estar solo.

Evita julio y agosto si no te gusta la multitud. Jaca y Torla se llenan de turistas, y los caminos se vuelven atascados. Si vienes en estas fechas, busca pueblos más pequeños como Escó o Hecho.

En invierno, algunos caminos se cierran por la nieve, pero los pueblos tienen un encanto especial. Las chimeneas humean, las calles están vacías, y el silencio es tan profundo que puedes oír cómo cae la nieve.

¿Dónde comer en estos pueblos?

No busques restaurantes con menús turísticos. Busca casas de comidas o tabernas con cartel de "menú del día". Aquí te recomiendo tres:

  • El Horno de Ansó: su caldo de oveja con patatas y cebolla es legendario. Lo sirven con pan de centeno y vino tinto de la zona.
  • La Casona de Bielsa: su trucha del río frita con ajo y perejil es tan fresca que parece que la acabas de pescar.
  • La Taberna de Hecho: su chorizo de montaña se seca al aire durante 6 meses. Lo pruebas, y entiendes por qué los pastores lo llevan en la mochila.

¿Cómo llegar?

Jaca está bien conectada. Si vienes en coche, la A-22 te lleva directamente desde Huesca o Zaragoza. Si vienes en tren, hay enlaces desde Barcelona y Madrid hasta Jaca, y desde allí, autobuses locales van a Ansó, Torla y Bielsa.

Si no tienes coche, alquila uno en Jaca. Es barato, y te da libertad para explorar los pueblos más alejados como Escó o Hecho. Los autobuses son escasos, y a veces pasan solo una vez al día.

¿Se pueden visitar estos pueblos en un solo día?

Sí, pero no es lo ideal. Puedes visitar 2 o 3 pueblos en un día si empiezas temprano y no te detienes mucho. Pero si quieres disfrutarlos, necesitas al menos dos días. Cada pueblo merece una tarde para caminar, probar la comida y sentarte a mirar las montañas. No los trates como puntos en un mapa. Trátalos como personas: date tiempo para conocerlos.

¿Hay alojamiento en todos los pueblos?

Sí, pero no son hoteles. Son casas rurales, hostales pequeños o habitaciones en casas de familia. Ansó y Torla tienen más opciones. En Hecho y Escó, hay solo 2 o 3 lugares para dormir. Reserva con semanas de antelación, especialmente en primavera y otoño. No confíes en Booking: muchas casas solo aceptan reservas por teléfono o WhatsApp.

¿Son los senderos adecuados para niños?

Depende de la ruta. Las caminatas a los lagos de Tena o a la ermita de San Juan en Escó son fáciles y seguras para niños mayores de 6 años. Pero las rutas al Cañón de Ordesa o al Refugio de la Fueva requieren más resistencia. Lleva calzado adecuado, agua y snacks. Nunca dejes a los niños solos cerca de los precipicios. En los Pirineos, la naturaleza es hermosa, pero no perdona.

¿Se necesita permiso para caminar por los senderos?

No. Los senderos del Parque Nacional de Ordesa son públicos y gratuitos. Pero si quieres entrar a los refugios o al interior de las reservas naturales, necesitas un pase. Se consigue en el centro de visitantes de Torla. No lo pases por alto: te lo pedirán en la entrada.

¿Qué pasa si llueve?

No te asustes. La lluvia en los Pirineos no es como en la ciudad. Es fresca, limpia, y a veces, incluso mágica. Si llueve, ponte el chubasquero y sigue caminando. Muchas de las mejores fotos se hacen en días nublados. Si el sendero está muy mojado, cambia de ruta. Hay muchos pueblos donde puedes refugiarte: Ansó, Hecho, Bielsa. Ellos te recibirán con un café caliente y una historia.

1 Comentarios

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    Anibal Sierra

    enero 7, 2026 AT 13:29

    ¡Esto es lo que necesitaba! Hace años que no iba a los Pirineos y esta guía me ha dado ganas de coger el coche ya mismo. Ansó y Escó son mi prioridad, y sí, el pan de centeno me va a matar de felicidad. No hay nada como comer algo que sabe a historia y no a marketing turístico. ¡Gracias por recordarme que el verdadero viaje es el que se hace despacio!

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