Qué no te puedes perder en los Pirineos: rutas de senderismo imprescindibles
Los Pirineos no son solo una cadena montañosa entre España y Francia. Son un mundo entero de valles verdes, picos nevados, lagos de aguas turquesa y caminos que te llevan a lugares que parecen sacados de un cuento. Si te gusta caminar, respirar aire puro y perder la noción del tiempo entre rocas y cumbres, lo que sigue no es solo una lista. Es una guía de lo que realmente importa.
El Circo de Soaso, en Ordesa
Si solo hicieras una caminata en los Pirineos, esta debería ser la primera. El Circo de Soaso, en el Parque Nacional de Ordesa, es uno de los paisajes más impresionantes de toda Europa. El recorrido empieza en Torla y sube por el río Ara hasta el mirador del Salto de la cascada de la Cola de Caballo. El camino es de dificultad media, unos 10 kilómetros ida y vuelta, pero no necesitas ser un atleta. Lo que sí necesitas es buena calzado. El último tramo, con los acantilados a un lado y el vacío al otro, te deja sin palabras. En verano, el agua cae en cascadas que brillan como plata bajo el sol. En otoño, los hayucos se vuelven dorados y el aire huele a tierra mojada y resina de pino. Este lugar no es una ruta. Es una experiencia.
El Camino de los Picos de Europa
Si buscas algo más desafiante, el Camino de los Picos de Europa es tu opción. No es una sola ruta, sino una red de senderos que conectan los tres picos más altos de los Picos de Europa: Torre de los Picos, Torre del Medio y Torre de la Reina. El tramo más popular va desde Cangas de Onís hasta el refugio de los Picos, con una duración de 6 a 8 horas. El terreno es escarpado, con pasos de roca y escaleras de piedra. Pero lo que te espera al final -la vista desde la cima, con nubes flotando a tus pies y valles que se pierden en el horizonte- lo vale. Muchos lo hacen en un día. Otros acampan en el refugio y esperan el amanecer. Si lo haces, lleva abrigo. La temperatura cae rápido, incluso en julio.
El Lago de Bujaruelo
En la provincia de Huesca, entre las estribaciones del Aneto, se encuentra el Lago de Bujaruelo. Es un lago glacial, de aguas tan limpias que refleja el cielo como un espejo. La caminata empieza en la localidad de Benasque y tarda unas 3 horas hasta llegar. El camino es suave, con poco desnivel, lo que lo hace perfecto para familias o quienes buscan una caminata tranquila. Pero no lo subestimes. El aire aquí es más fino, y el silencio es tan profundo que puedes oír tu propia respiración. En verano, hay ovejas pastando alrededor del lago, y en primavera, las flores silvestres cubren las laderas de colores que no existen en ningún jardín. Este lugar no se visita. Se siente.
La Ruta de los Tres Picos (Ruta del Vaso de la Reina)
Esta es la ruta que muchos guías locales guardan en secreto. Empieza en la estación de esquí de Formigal y sube por el valle de las Fuentes de Valira hasta el Collado de la Reina. De ahí, se accede a tres cumbres: Pico de las Tres Bocas, Pico de la Mula y Pico de la Reina. No es una ruta para principiantes. El terreno es rocoso, hay tramos expuestos y se necesita usar las manos. Pero el premio es único: una vista de 360 grados que abarca desde el Aneto hasta el Monte Perdido, pasando por las cumbres francesas. Lo mejor es hacerla en julio o agosto, cuando la nieve ha retrocedido y el camino está claro. Lleva agua, barra de energía y una cámara. Las fotos aquí no se parecen a nada que hayas visto antes.
El Sendero de los Llanos de Ordesa
Si quieres caminar sin esfuerzo pero con una belleza absoluta, este es tu sendero. Es una ruta circular de 5 kilómetros, completamente plana y accesible para personas de todas las edades. Empieza en el aparcamiento de Torla y sigue el río Ara hasta el puente de las Fuentes del Ara. A lo largo del camino, verás aves raras como el buitre leonado, y si tienes suerte, un rebeco cruzando el río. El aire es fresco, el agua clara, y los árboles -haya, abeto, roble- forman un techo natural que protege del sol. Es ideal para un paseo matutino, para llevar a los niños, o simplemente para sentarte en una roca y leer un libro. No es una aventura extrema. Es una pausa.
Lo que no te puedes perder: el silencio
En los Pirineos, lo más valioso no es lo que ves, sino lo que dejas de oír. El ruido del tráfico, las notificaciones del móvil, las voces de la ciudad… todo desaparece. En su lugar, hay el viento entre las rocas, el crujir de la nieve bajo tus botas, el grito de un águila real, el chapoteo de un río escondido. Ese silencio no se encuentra en ningún otro lugar. Y no se compra. Solo se recibe.
Los Pirineos no son un destino turístico. Son un estado de ánimo. No importa si caminas 2 kilómetros o 20. Lo que importa es que te detengas. Que mires. Que escuches. Que respires. Porque después de esto, nada de lo que vuelvas a ver en la ciudad será igual.
¿Cuál es la mejor época para hacer senderismo en los Pirineos?
La mejor época es entre junio y septiembre. En junio, las nieves han empezado a derretirse y los senderos están limpios. Julio y agosto son los meses más populares: el clima es estable, las flores están en pleno auge y los refugios están abiertos. En septiembre, el calor baja, hay menos gente y los colores del otoño empiezan a aparecer. Fuera de este periodo, muchos caminos están bloqueados por nieve, y algunos refugios cierran.
¿Necesito permiso para hacer senderismo en los Pirineos?
En los parques nacionales como Ordesa o los Picos de Europa, no necesitas permiso para caminar por los senderos públicos. Pero sí debes pagar una pequeña tasa de entrada si usas el aparcamiento o el centro de visitantes. Si quieres acampar, necesitas autorización, y solo se permite en zonas designadas. En Francia, los senderos son libres, pero algunas rutas de alta montaña requieren guía si hay riesgo de avalanchas o nieve persistente.
¿Qué ropa y equipo son imprescindibles?
Nunca vayas sin botas de senderismo con suela antideslizante. El terreno es rocoso y húmedo. Lleva capas: una base térmica, un forro polar y una chaqueta impermeable. El clima cambia rápido. Una gorra, gafas de sol y protector solar son obligatorios -la altitud aumenta la exposición al sol. Lleva al menos 1 litro de agua por persona, snacks de energía, y un mapa impreso (el móvil no siempre tiene señal). Un bastón puede ayudarte en subidas y bajadas pronunciadas.
¿Hay refugios o servicios en los senderos?
Sí, pero solo en rutas populares. En Ordesa, hay refugios como el de Góriz y el de Bielsa, con comida y cama. En los Picos de Europa, el refugio de los Picos tiene servicio de restaurante y dormitorios. En rutas menos transitadas, como la de los Tres Picos, no hay servicios. Lleva tu propia comida y agua. No confíes en encontrar tiendas o fuentes en el camino. Algunos refugios funcionan solo en verano, y otros requieren reserva con días de antelación.
¿Se pueden hacer rutas con niños?
Sí, pero con cuidado. El Sendero de los Llanos de Ordesa y el camino al Lago de Bujaruelo son ideales para familias. Son cortos, planos y seguros. Evita rutas con precipicios, como el Circo de Soaso o los Tres Picos, con niños pequeños. Lleva mochilas ligeras, snacks, y un chubasquero. En altitudes por encima de 2.000 metros, los niños pueden sentir fatiga más rápido. Escucha sus señales. Si dicen que están cansados, detente. El paisaje no se va a mover.